16 Sep 2017
Big Picture

La economía colaborativa: ¿Por qué la gente vuelve a compartir más precisamente ahora?

Nuestras madres ya nos lo decían bien claro: compartir las cosas con los demás es una buena idea. Ayuda a hacer comunidad, contribuye a un uso más eficiente e incluso aporta variedad.

Daniel Bartel es empresario y experto en innovación digital y emprendimiento, y en esta entrevista nos explica el motivo por el cual esta idea tan básica lleva ya unos años imponiéndose cada vez más en la economía alemana con la denominación de “economía colaborativa”.

Daniel, la gente ha compartido cosas desde siempre, ¿por qué crees que compartir está ahora mismo tan en auge?

“Estamos inmersos en una gran transformación ecológica y económica. Se están desperdiciando recursos y al mismo tiempo, nos estamos dando cuenta de que hemos alcanzado el límite. Por eso, muchos se lo piensan dos veces a la hora de decidir si de verdad necesitan poseer una cosa o si no es mejor compartirla para usarla de igual modo o incluso para darle un mejor uso.

Esto es algo que podemos hacer ahora gracias sobre todo al avance de las tecnologías digitales. De repente, disponemos de información y acceso a cosas y servicios que antes no existían.

Además, nuestra sociedad tiende a ser más dinámica y variada: el deseo de no atarse a las cosas y de seguir disponiendo de opciones flexibles, se ve obstaculizado por la propiedad, de ahí que se encuentre una respuesta en la economía compartida.”

Daniel es copromotor de la plataforma colaborativa autonetzer.de y actualmente enseña a empleados y futuros empresarios a probar con éxito productos innovadores en el mercado con Innovation Kickbox.

Entonces, ¿se trata en la mayor parte de los casos más bien de un tema económico?

“El efecto social (la sostenibilidad y la interrelación con los demás) juega indudablemente un papel, pero no es lo primordial.

Hay ciertas personas que lo consideran anticapitalista ya que para ellas, la optimización de la distribución de los recursos, la protección del medio ambiente y el sentimiento de comunidad son prioritarios.

En cambio para muchos otros, compartir supone la posibilidad de obtener unos ingresos adicionales; resulta un complemento al sistema existente y lo ven prácticamente como la optimización del capitalismo pero no como su sustituto.

Por último, para la generación Y, compartir constituye de manera natural una parte de su estilo de vida: tiene que ser sencillo, rápido, intuitivo y asequible. Hoy en día, se comparte piso a más largo plazo y existen símbolos de estatus diferentes a los de antes.”

Para sorpresa de todos, ¿qué se comparte mucho?

“Algo que muchos desconocen es la gran cantidad de código de programación que se comparte. Cuando colaboran muchos desarrolladores en el denominado Open Source, puede surgir algo grande que sería imposible lograr por una sola persona.

También es curioso que se compartan algunas patentes. Por ejemplo, Elon Musk, el director general de Tesla, ha liberado algunas de sus patentes para que la comunidad internauta consiga mejoras a través de la colaboración.”

 

¿La economía colaborativa ha alcanzado ya su máximo apogeo o seguirá desarrollándose en un futuro próximo?

“Se trata más bien de una evolución positiva a largo plazo, ¡le queda mucho potencial!. La situación actual hace que a la gente no le quede más remedio que compartir más.

Es la única manera de que la población mundial pueda seguir prosperando a largo plazo.

Además, existen otras tendencias complementarias como el movimiento New Work, que aborda la vuelta a la humanidad en el trabajo, el sentido del propósito y la realización personal. Una nueva mayoría de edad por así decirlo. En ese sentido, se sigue la línea de los elementos fundamentales de la economía colaborativa.”

 

¿Cómo se podría animar a más gente a compartir?

“En una época en la que hay superabundancia de todo (conocimientos, contactos, objetos), no queremos ahondar en procesos intrincados.

Todo aquel que quiera desarrollar un producto o servicio para la economía colaborativa, debería valorar estos tres factores:

  • Tiene que ser sencillo, esto no solo motiva al uso, sino también a compartir la información con mi red de contactos.
  • Hay que darles a los usuarios un voto de confianza, creer en la bondad de los demás y partiendo de esta actitud básica positiva, considerar que mi servicio se tratará de forma correcta y cuidadosa.
  • Por último, necesitamos contar con la legislación y las garantías correspondientes. De momento, a este respecto solemos estar en una suerte de zona gris de la que debemos salir.”

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Qué os animaría a ti y a tus amigos a compartir aún más? ¿Hay alguna cosa que no compartirías nunca?