22 Jul 2017
Big Picture

La ludificación del tráfico

Pasárselo bien cumpliendo las normas: parecen dos conceptos distintos con muy poco en común, pero ¡nada más lejos! En esto consiste la ludificación, que también puede aplicarse al tráfico. Aquí os damos unos cuantos ejemplos bastante creativos.

¡Imaginad un mundo en el que no hubiera que elegir entre pasar el día haciendo lo que realmente os gusta o cumplir con vuestras obligaciones porque todo fuera igual de divertido! ¿No sería genial?

¿Qué es la ludificación?

Con la ludificación, este sueño puede hacerse realidad, ya que es un método que consiste en integrar juegos entretenidos en las tareas aburridas o laboriosas.

La experiencia demuestra que las personas están más dispuestas a cambiar (para mejor) si los «nuevos comportamientos» les parecen divertidos.

De hecho, este método se utiliza en cada vez más ciudades y países para cambiar el comportamiento de las personas en el tráfico.

La ludificación del tráfico

La ludificación tiene una acogida especialmente buena si los juegos suponen un desafío y son creativos o fomentan la interacción con otras personas.

Os damos algunos ejemplos…

 

1. La lotería de los radares con cámara

Para este «juego», se instalaron radares de velocidad con cámara que registraban todos los vehículos que pasaban por delante.

Si conducías demasiado rápido, te tocaba pagar una multa determinada, pero si pasabas por debajo del límite de velocidad, se te inscribía automáticamente en un sorteo en el que podías ganar el dinero recaudado por todas las multas de exceso de velocidad.

Con esta campaña, pudo reducirse la velocidad media en un 22 %.

 

2. Carreteras musicales

El cumplimiento del límite de velocidad parece ser un tema popular para la ludificación, ya que el siguiente ejemplo también tiene que ver con esto.

Las carreteras musicales son aquellas que generan una melodía si el vehículo que las transita conduce a una determinada velocidad.

Todo esto funciona mediante la realización de unos surcos en el asfalto que generan una vibración táctica al atravesarlos con el coche y que los neumáticos transmiten a la carrocería, con lo que se escucha una melodía.


3.
Escaleras musicales

El objetivo de este «juego» era que las personas hicieran ejercicio subiendo las escaleras. Para ello, se remodelaron de un plumazo las escaleras de una estación de metro chilena para convertirlas en un piano; es decir, cada escalón se transformó en una tecla.

Así, al subir las escaleras por la mañana, también podías tocar la melodía de tu canción favorita: una manera mucho más bonita de empezar el día.

Este argumento también debió de convencer a los habitantes de la ciudad, ya que, durante el tiempo en el que estuvo disponible la instalación, las escaleras se utilizaron un 66 % más de lo habitual.

 

4. Semáforo con tenis de mesa

Para amenizar el tiempo de espera en el semáforo, una ciudad alemana ha instalado un juego de tenis de mesa en el interruptor para los peatones.

Mientras el semáforo está en rojo para los peatones, dos personas pueden jugar al tenis de mesa con una pelota virtual de un lado a otro de la calle.

 

5. Billetes a cambio de sentadillas

El transporte público de Moscú utilizó los Juegos Olímpicos de Sochi para animar a sus pasajeros a hacer más ejercicio.

Así, si hacías 30 sentadillas, recibías un billete de metro gratis.

6. Juego de preguntas y respuestas para no dormirse al volante

Como en el inmenso territorio australiano puedes tardar bastante tiempo en llegar a tu destino, o incluso en divisar atisbos de civilización, se ha introducido una campaña contra la fatiga al volante.

Junto al «driver reviver» –o sea, un café gratis para todos los conductores en las estaciones de servicio–, se ha montado un juego de preguntas y respuestas en los arcenes de las denominadas «zonas de fatiga».

Tras anunciarse el juego, viene la pregunta –normalmente, relacionada con Australia en general o con la zona que se esté atravesando– y, pocos kilómetros después, se muestra la respuesta.

 

Así se mantienen la memoria y la atención, se pasa un rato divertido ¡e incluso se aprenden cosas!

 

 

¿Os inspiran estas historias para dar rienda suelta a vuestra creatividad? ¿Qué tarea os parece que podría resultar algo más divertida con la ludificación?